¿Cuál cree usted que es la característica más importante que debe tener un líder? las respuestas más comunes son: visión, inteligencia y creatividad. Sin embargo, según un estudio realizado a 20 mil personas por Kouzes y Posner, la característica más importante es la integridad.
Así como depositamos dinero en un banco, los subordinados depositan en el líder su capital más preciado, su confianza, y esperan ser remunerados con pagos de integridad. Pero en la primera oportunidad que el líder no es íntegro, se comportan tal como lo harían con un banco que no ha pagado intereses sobre sus depósitos: retiran su dinero y dejan que el banco quiebre. En el caso del líder, le retiran su confianza y lo dejan sin poder.
Para evitar malos entendidos, el líder debe hacer explícito lo que es importante para él; debe manifestar cuáles son sus valores y actuar sobre la base de ellos. Pero esto no es fácil. Imagínese que ha compartido con su personal sus valores: honestidad, eficiencia y calidad. Hay un problema de recesión y despedirán a dos miembros del equipo. Su jefe le pide que no lo comente con su gente hasta la reorganización, para no perjudicar el ambiente laboral y la eficiencia. Uno de ios que va a ser despedido le dice que se ha enterado de la reduc- ción de personal Tiene esposa y cuatro hijos que mantener. Le supli- ca que le diga si debe Ir buscando otro trabajo. ¿Qué hacer? SI no le dice nada, cuando lo despidan habrá violado el valor de la honestidad. Si le dice la verdad, estará violando el valor de la eficiencia.
Este dilema muestra el choque entre valores absolutos y relativos. Los valores absolutos son inherentes al ser humano: no cambian y son los principios universales. Rigen la interrelación de lás perso- nas. Es el caso, por ejemplo, de ia honestidad, el respeto, la justicia y el amor. Los valores relativos varían de persona a persona. Cambian en el tiempo y de acuerdo con ¡a situación. Entre éstos están, por ejemplo, la eficiencia, la estética, el ahorro y el orden. Según Stephen Covey, cuando vivimos en un territorio cambiante los mapas resultan obsoletos. En cambio, una brújula nos da la dirección correcta para cada decisión. Los valores relativos son como el mapa; los valores absolutos o principios, como la brújula: los principios señalan siempre el verdadero norte.
En el ejemplo anterior, antes de aceptar el encargo de despedir a personal de su equipo sin comunicárselo con anticipación, el jefe debió mirar su brújula para decidir si aceptaba o no el reto y preguntarse si el encargo estaba de acuerdo con sus valores.
Vivir basándose en principios no es fácil. La historia da cuenta de muchos líderes que han sufrido para mantenerse íntegros. Mahatma Gandhl fue encarcelado y golpeado por ser consecuente con sus principios de justicia y paz. A Martín Luther King lo asesinaron por mantener sus principios de justicia e Igualdad. Nelson Mándela estuvo 27 años en la cárcel por permanecer firme a su principio de honestidad. Él pudo alcanzar su libertad cambiando su posición públicamente, pero no lo hizo. Los beneficios de vivir basándonos en nuestros principios difícilmente se ven en el corto plazo. Al contrario: se requiere mucha convicción y coraje para sobrellevar las dificultades que implica permanecer fieles a ellos.
También hay ejemplos de líderes que fueron íntegros con sus va- lores relativos, pero que hicieron mucho daño pues no respetaron los principios universales. Por ejemplo, los líderes del régimen de apartheid en Sudáfrica, que valoraban la supremacía de la raza blanca pero no los principios de igualdad, respeto a las personas y a la vida.
Cuentan que un musulmán estaba rezando cuando una mujer pasó delante de él. Muy molesto, le gritó: «j Mujer atrevida, cómo osas pasar delante cuando rezo. Eso está prohibido!» Ella contestó: «Y cuando rezas, ¿en quién piensas?» Éi respondió: «En Dios; cuando rezo me uno con Dios, me fundo con Dios». «Qué raro -respondió la mujer. Yo estaba pensando en mi enamorado. Por eso no vi que estabas allí. Pero si tú piensas en Dios de esa forma, ¿Cómo pudiste verme?
Lo que decimos no es importante. Es lo que hacemos lo que realmente cuenta y perciben nuestros subordinados. Hagamos lo que decimos y digamos io que hacemos. Vivamos sobre ia base de nues- tros principios. Sóio así tendremos ei poder para liderar.

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