¿Qué se entiende por administración?
El término administración se refiere al proceso de conseguir que se hagan las cosas, con eficiencia y eficacia, mediante otras personas y junto con ellas.
Eficiencia: “Hacer algo
correctamente; se refiere a la relación que hay entre insumos y productos. Busca reducir al mínimo los costos de los recursos”. (Robbins y De Cenzo,
2009: 6)
Eficacia: “Hacer
lo correcto; alcanzar las metas”. (Robbins y De Cenzo, 2009: 6)
Proceso: “Se
refiere a las actividades primordiales que desempeñan los gerentes”. (Robbins y De Cenzo, 2009: 6)
Existen otras definiciones de administración. No obstante en todas ellas se pueden detectar las mismas palabras clave
La administración es
el proceso de trabajar con las
personas y con los recursos para
cumplir con los objetivos organizacionales. Los buenos administradores llevan a cabo estas funciones de forma eficaz y eficiente. (Bateman y Snell, 2009: 19)
“Ser eficiente significa alcanzar las metas con el menor desperdicio de recursos, es decir, emplear de la mejor forma el dinero, el tiempo, los materiales y a la gente.” (Bateman y Snell, 2009: 19)
“Ser eficaz significa alcanzar las metas organizacionales. ” (Bateman y Snell, 2009:
La administración es la planeación, organización, dirección y control de los recursos humanos y de otra clase,
para alcanzar con eficiencia y eficacia las
metas de la organización.” (Jones y George, 2010: 5)
Eficiencia: “Medida de qué tan bien o qué tan productivamente se aprovechan los recursos para alcanzar una meta. Las organizaciones son eficientes cuando sus gerentes reducen al mínimo la cantidad de insumos (como mano de obra, materia prima y componentes9 o el tiempo que se requiere para producir un lote determinado de bienes o servicios.” (Jones y George, 2010: 6)
Eficacia: “Medida de la pertinencia de las metas que los gerentes decidieron que persiguiera la organización y del grado en que esa organización alcanza tales metas. Las organizaciones son eficaces cuando los gerentes escogen metas apropiadas y las consiguen.” (Jones y George, 2010: 6).
A principios del s. XX, el industrial francés Henri Fayol (en su libro Administración general e industrial) describió cinco actividades gerenciales básicas, es decir, lo que deben hacer los gerentes: planificar, organizar, instruir, coordinar y controlar
Si bien existen diversas clasificaciones, actualmente, se considera que PLANIFICAR, ORGANIZAR, DIRIGIR y CONTROLAR son las cuatro funciones básicas de todo proceso administrativo.

PLANIFICAR: definir metas,
establecer estrategias y elaborar planes para
coordinar actividades. Decidir
qué hacer y cómo hacerlo.
Implica priorizar y comprometerse.
Históricamente era un proceso de “arriba hacia abajo” (la
alta dirección formulaba planes y
estrategias y daba las instrucciones a los niveles inferiores). Actualmente, no se concibe como una función exclusiva de
la alta dirección sino que, en mayor o menor
medida, todos los niveles (y personas) planifican.
El resultado de una planificación es una estrategia:
“conglomerado de decisiones acerca de
las metas que se deben perseguir en la organización, qué actividades emprender y cómo aprovechar los recursos
para alcanzar esas metas.” (Jones y George, 2010: 9)
ORGANIZAR: asignar tareas, recursos y responsabilidades. Establecer una estructura de relaciones de modo que los empleados puedan interactuar y cooperar para alcanzar las metas organizativas.
Se agrupa a las personas en departamentos y, después, se coordinan todas las partes.
DIRIGIR: orientar, guiar y motivar la actuación de cada individuo de la organización con el fin de que ayuden a la consecución de las metas organizacionales. La comunicación es importantísima.
En el pasado se identificaba esta función con MANDAR y SUPERVISAR (uso de poder y la aplicación de premios y/o sanciones en función del desempeño).
Hoy en día, toma más relevancia la MOTIVACIÓN (movilizar a los empleados para que sus acciones sumen a la organización)
CONTROLAR: Vigilar que el desempeño de las actividades se ajuste a lo planificado. En otras palabras, evaluar el desempeño y adoptar, si fuera necesario, medidas correctivas.
“Evaluar en qué medida la organización consigue sus metas y emprende las acciones correctivas necesarias para sostener o mejorar el desempeño. (…) El resultado del proceso de control es la capacidad para medir el desempeño con exactitud y regular la eficiencia y la eficacia de la organización” (Jones y George, 2010: 12).
Importante: “en la actualidad, la evaluación del desempeño se está desplazando desde los resultados hasta el comportamiento” (Fernández, 2010: 5).
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