Mostrando entradas con la etiqueta liderazgo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta liderazgo. Mostrar todas las entradas

EL SERVICIO - ES RECOMENDABLE EJERCER UN LIDERAZGO SIN EGO

 Cuando asista a una reunión, haga el experimento de ser muy sociable; participe en diferentes grupos, pero no hable una palabra; sólo escuche. Probablemente oirá que un grupo juzga a una persona ausente diciendo algo como: «me parece bien que despidan a Pedro: era un flojo», o «¿has visto lo mal vestida que ha venido fulanlta?» Continuarán juzgando hasta que le toque su turno. Cuando le toque a usted y no juzgue, ocurrirá el fenómeno de arrepentimiento en masa. Seguro habrá alguien que diga, arrepentido: «Si, pero fulanito es buena gente».

¿Por qué tendemos a juzgar a las personas ausentes? Por el de- seo de nuestro ego de subir su sentimiento de valor y competencia personal. Al juzgar a otra persona la bajamos para, subconscientemente, ubicarnos nosotros mismos por encima de ella. Quienes tienen una baja autoestima normalmente poseen un ego fuerte, una personalidad inferior que quiere desesperadamente subir la autoestima de forma ficticia. Al juzgar a otras personas sentimos una sensación temporal de competencia o valoración.

Los líderes que tienen un ego fuerte causan muchos problemas interpersonales en la organización. Un líder que busca errores en Su personal para sentirse superior, competente y valorado, lo desmotiva, porque sólo ve los aspectos negativos. Un jefe que siempre tiene la razón obstaculiza el aporte de Ideas creativas de su personal. No permite que alguien lo contradiga, puesto que esto significa confirmar que no es capaz. Al líder perfeccionista, que exige que todo salga 100% perfecto, le basta un problema insignificante para maltratar a su personal y convertir todo en una catástrofe. No está mal buscar la excelencia, pero estos líderes creen que no tener el 100% perfecto significa sentirse totalmente Incompetentes. Finalmente está el líder protagonista, que no deja destacar a ningún subordinado: es tan inseguro, que su ego trata de aprovechar todas las oportunidades para mostrarse como el único capaz y exitoso ante la gerencia superior.

¿Reconocemos a alguno de ellos en nuestros trabajos? Seguramente sí, en terceras personas, pero no es nosotros mismos. Las manifestaciones del ego son comportamientos que afectan nuestras relaciones interpersonales sin que nos demos cuenta. Es fácil sacar pie- dras que están en un recipiente de agua, pero qué difícil es sacar ia sal disuelta. El ego está disuelto en nuestra personalidad, razón por la cual es difícil extraerlo. Lo peor de todo es que creemos que somos el ego, pero en realidad somos mucho más.

En su libro Songs of the Bird, Anthony de Mello cuenta la historia de un granjero que encuentra un huevo de águila y lo pone debajo de una gallina. Cuando nace el águila, ésta piensa que es una gallina. Aprende a picotear los granos de maíz, a volar a un metro de altura y a hacer todo lo que hacen las gallinas. Un día ve un águila volando. Impresionada, le pregunta a su mamá adoptiva: «¿Qué es eso?» La gallina responde: «Es un águila, la reina de las aves. Vuela por todo lo alto. Nosotros estamos limitados al piso, sólo somos gallinas». Cuenta la historia que el águila vivió y murió como gallina.

Como líderes tenemos que despertar y entender que somos más que egos. En el fondo somos seres bondadosos, humildes y con deseos de servir a nuestro personal y de ayudarlo a desarrollarse. Es nuestro reto deshacer las cadenas que nos esclavizan el ego.


TRABAJO EN EQUIPO - VALORANDO LAS DIFERENCIAS

Hay quienes usan los signos zodiacales para predecir los temperamentos de las personas; inclusive, hay ejecutivos que sólo contratan personas de signo Capricornio o virgo. Pero existen clasificaciones más científicas, como la de MyersBriggs. Este instrumento se basa en la teoría de tipos de temperamento de Cari Jung. lea cada categoría y decida cuál lo describe mejor.

Extroversión/Introversión

El extrovertido obtiene su energía de quienes ¡o rodean; necesita gente a su alrededor. Le encanta el trabajo en equipo. Es más orienta- do al logro, es práctico, comunicativo y quiere actuar rápido. El introvertido obtiene su energía estando consigo mismo; disfruta trabajan- do individualmente y muestra un perfil bajo. Es más reflexivo y analítico. El extrovertido piensa mientras habla; el introvertido piensa y después habla. Cuando trabaje en un equipo, asegúrese de limitar el tiempo que hablan los extrovertidos y de preguntarle a los introvertidos su opinión. En una reunión de equipo donde éramos tres extrovertidos y un introvertido, tomarnos una decisión importante. A! cabo de dos se- manas de aplicación de los acuerdos de la reunión, me pareció que ¡a persona introvertida estaba contrariada. Cuando le pregunté qué le pasaba, me dijo que no estaba de acuerdo con la decisión tomada hacia dos semanas. Entonces le pregunté por qué no me lo había dicho antes, a lo que respondió: «nadie me ie preguntó».

El gerente genera! de una empresa mediana me pidió que lo ayude a aumentar la motivación de su equipo gerencial. Sentía que por más que tratara de motivarlos, no veía resultados. Sentía que sus reuniones eran aburridas y secas, que Íes faltaba un poco de energía. Cuando tuve la oportunidad de presenciar una reunión, entendí io que ocurría. El gerente general era bastante extrovertido y todo su equipo, sin excepción, era muy introvertido. No estaban desmotivados; simplemente así era su temperamento, callado e introspectivo. Le recomendé que cuando tuviese la oportunidad incorporara gerentes extrovertidos para balancear ei equipo.

Sensorial /Intuitivo

Ei sensorial se interesa por los detalles, por los datos específicos; tiene un razonamiento concreto y se centra en el presente. Al intuitivo le interesa el todo; se guía por corazonadas, tiene un razonamiento abstracto y se concentra en el futuro. El sensorial tiene los pies en la tierra: le gustan las cosas prácticas. Ei intuitivo tiene la cabeza en las nubes: es visionario y piensa lo que podría ser. Si le muestras un cuadro a un sensorial y le preguntas «¿qué ves?», su repuesta contendrá un conjunto enorme de detalles sobre el cuadro. Si le haces la misma pregunta a un intuitivo, te responderá con una descripción muy general y te manifestará sus emociones sobre el cuadro. La diferencia entre ambos radica en «a qué le prestan atención». Un equipo de puros sensoriales manejará bien detalles y cifras, pero le faltará visión y creatividad. Un equipo de puros intuitivos tendrá una visión maravillosa, pero difícilmente será capaz de ponerla en práctica.

Racional/Emotivo

El racionaI es objetivo, impersonal; piensa con la cabeza, toma decisiones complejas y valora la lógica. Ei emotivo es subjetivo, personal; piensa con el corazón, toma decisiones considerando a las personas, valora la armonía y la ayuda. El racional resuelve los conflictos tomando en cuenta lo justo y correcto; el emotivo lo hace considerando los sentimientos de las personas. En Estados Unidos, los ejecutivos racionales representan el 95% de la fuerza laboral. Pero los emotivos son indispensables para los equipos: ayudan a desbloquear conflictos; son empáticos y entienden mejor las necesidades de los clientes.

Cuentan que un viejo «racional» y un joven «emotivo» caminaban por la calle y se les presentó una rana. La rana se dirigió al viejo «racional» y le dijo: «Si me besas se romperá el hechizo, me convertiré en princesa y te amaré para el resto de tu vida». El viejo cogió la rana, la puso en su bolsillo y siguió caminando. Al ver que el viejo no hacía nada, el joven «emotivo» lo cuestionó: «¿Porqué no besas a la rana?   ¡Puede ser el amor de tu vida! ¡No pierdas la oportunidad!». El viejo «racional» le respondió: «A mi edad, prefiero una rana que hable»

Perceptor/Juzgador

Al preceptor le gusta tener varias alternativas abiertas para tomar decisiones. El juzgador las toma rápidamente, y una vez decidido no hay marcha atrás. El perceptor se sale del tema en las reuniones y divaga; rompe horarios y planes; empieza varios proyectos a la vez. Al juzgador le encantan las agendas establecidas, cierra punto por punto sin salirse del tema. No hay tortura más grande para un juzgador que una reunión que empieza fuera de hora, que se cambien horarios y planes. Ellos son ordenados, planificados y toleran poco la ambigüedad. Los juzgadores leen el periódico empezando por la primera sección y continúan ordenadamente hasta terminar. El perceptor, en cambio, lee de aquí y de allá buscando cosas que lo motiven. En una estadística basada en el test de Myers-Briggs se reporta que el 87% de las personas que ocupan puestos gerenciales son juzgadoras7. Esto resulta lógico, puesto que el orden y la planificación son cruciales para gerenciar. Pero los preceptores aportan cambio, alternativas y flexibilidad, tan necesarios el día de hoy.

De la misma forma que usted prefiere escribir con su mano derecha pero puede hacerlo con la izquierda con un poco de esfuerzo, usted puede variar su estilo de temperamento cuando lo desee.

Recuerde que la sal es rica en las comidas, pero su exceso les hace indigeribles. Lo mismo ocurre con los estilos. Una persona extremadamente extrovertida hará imposible el trabajo en equipo, pues no dejará hablar a sus compañeros. Una persona en extremo sensorial no permitirá a los otros miembros soñar ni visionar. Para trabajar en equipo exitosamente debemos conocernos, valorar nuestras diferencias y moderar nuestros estilos.

 

TRABAJO EN EQUIPO - MEJORANDO LAS REUNIONES

 ¿Cómo reaccionaria si es que en su empresa se gastan más de 200,000 dólares sin planificación ni control, y que ni siquiera son conscientes de lo que hacen? Posiblemente haría una revolución en el área de compras. Después de leer este acápite es probable que también haga una revolución en el manejo de reuniones en su empresa.

Se ha comprobado estadísticamente que las reuniones le cuestan a la empresa un promedio de 10% de su planilla. Si una empresa tiene costos anuales de planilla de 2 millones de dólares, sus reuniones le cuestan 200,000 dólares. Pero con tanta inversión, ¿logramos resultados? ¿Invertimos el dinero de la empresa adecuadamente? Cuando en mis talleres de liderazgo pregunto a los participantes acer­ca de la cantidad de reuniones que se realizan en sus trabajos, más del 70% opina quo son más de las necesarias, y que 40% de las re­uniones no son efectivas.


Imagínese que usted está en la Plaza Grau en medio de un atoro un autos terrible. Todos tocan la bocina y tratan, en vano, de avanzar. No hay policías y usted tiene una cita en cinco minutos. ¿Cómo se siente? Es esto, exactamente, lo que ocurre en las reuniones mal ma­nejadas. Todos quieren hablar, todos tienen su propia dirección. Nadie dirige el tráfico de las conversaciones, no se avanza nada y el tiempo «vuela».

Con el aumento del trabajo en equipo, las personas están trabajando cada vez más en reuniones. ¿Cómo se logra tener reuniones efectivas?

A continuación se detallan algunas sugerencias.

 Justifique la reunión

Recuerde que usted es e! responsable de manejar su tiempo. Si lo invitan a participar de reuniones, evalúe si debe asistir. Cuántas veces, estando ya sentado en una reunión, ha pensado: «¿qué dia­blos hago yo acá?» Que no le vuelva ocurrir Sea asertivo e indique los motivos por los cuales es preferible que usted no participe. Su hora de trabajo tiene un costo elevado y no debe desperdiciar los recursos de la empresa.

Si usted es el responsable de organizar la reunión, cuestiónese si realmente vale la pena tenerla. Si se trata sólo de compartir información. existen otras formas de hacerlo, como el correo electrónico o remitir informes impresos. Una reunión es necesaria cuando se deben tomar decisiones en conjunto, cuando se requiere motivar y unificar al equipo, cuando se tiene que resolver un problema que involucra al equipo o cuando es necesario planificar.

Planifique la reunión

Hacer una reunión sin agenda es como manejar un velero sin timón: la embarcación se dirige a cualquier destino. La corriente y los vientos la controlan. Lo mismo ocurre en una reunión sin agenda: las personas intervienen sin ninguna orientación clara, la reunión termina por lo general a la deriva y no se logran resultados. Planifique la agen­da de la reunión, pásela por adelantado a los participantes y expónga­ la los primeros minutos de la reunión. Luego, de acuerdo con el tiem­po, escoja en equipo los temas verdaderamente importantes y con­ céntrese en ellos.

Maneje el proceso

¿Qué pensaría si en un partido de fútbol el árbitro es miembro de uno de los equipos? No se puede dirigir y jugar un partido a la vez. No habría imparcialidad. Lo mismo ocurre cuando un líder es el encarga­do de moderar o facilitar una reunión. Éste tendría doble poder: poder de arbitro de la reunión y poder funcional. Los asistentes se sentirían cohibidos de participar o discrepar. Los líderes tienden a acaparar la atención. Por eso, es preferible que otra persona administre la re­ unión. Las funciones del moderador son planificar la reunión con apoyo del líder, dirigir el tráfico de intervenciones asignando y cuidando los tiempos, preocuparse de que los extrovertidos no acaparen la reunión y de que los introvertidos participen. Recuerde que los introvertidos no intervendrán a menos que usted les pregunte su opinión.

Asegúrese de iniciar la reunión leyendo los compromisos del acta anterior. Sino le hacemos seguimiento a los acuerdos, es posible que los encargos no se cumplan y los miembros del equipo se desmotiven.

Evalúe

Al finalizar la reunión pregunte: «¿qué debemos mejorar para la próxima reunión?» Abra una discusión en equipo durante los últimos cinco minutos de la reunión. Se sorprenderá de los resultados,

Finalmente, recuerde que las reuniones son para los equipos como el agua para las plantas. Un poco de agua las alimenta, las hace crecer y florecer. Demasiada agua las ahoga y las mata. No destruya a sus equipos con demasiadas reuniones o con reuniones interminables. Tenga pocas reuniones, bien dirigidas, y su personal, y la empre- sa serán los ganadores.


COMUNICACION EFECTIVA - SABEMOS ESCUCHAR ?

Un hombre soberbio visitó a un maestro y le pidió que le enseñara lo que sabía. Le dijo que aunque ya había aprendido todo lo necesario de diversos maestros, igual quería escucharlo. El maestro le ofreció una taza de té. Al servirla, no reparó que había llegado al borde de la taza y el té se derramó sobre la ropa de su visitante. El hombre, molesto, le dijo: «¿Qué puedes enseñarme tú, si ni siquiera sabes servir el té?» El maestro respondió: «Como esta taza, tu mente está llena de ideas. Si te doy rnás conocimientos, se derramarán como el té. Regresa cuando la taza de tu mente esté vacía y quieras verdaderamente escuchar»'.


Según un estudio de Ralph Nichots, escuchamos sólo 40% de nuestro tiempo Esto significa que también 40% de la planilla de una empresa se invierte en escuchar. ¿Cuán efectiva es esa inversión? Cuando ¡a empresa compra un activo, invierte un esfuerzo considera­ble en optimar la compra. ¿Qué estamos haciendo para optimar ¡a tremenda Inversión de escuchar?

Un discípulo dedicado a una vida contemplativa le preguntó a su maestro: «¿Por qué es tan difícil escuchar? La gente no se escucha, y es tan fácil hacerlo». El maestro prometió responder si antes llevaba una jarra llena de líquido a una distancia de 100 metros sin derramar una gota, pues el líquido era muy importante. El discípulo cumplió con esmero el encargo y regreso exitoso ante el maestro. Éste le preguntó si había escuchado cómo lo había llamado varias veces. El discípulo confesó, avergonzado, no haber escuchado nada. El maestro le respondió: «¿Te das cuenta lo difícil que es escuchar si lo único que nos importa es probarnos que somos competentes?»

Dejemos de escucharnos sólo a nosotros mismos, escuchemos empáticamente a los demás. No sólo lograremos mejores resultados, sino que además contribuiremos al bienestar de las personas de nuestro entorno.

 

APRENDIZAJE - EL LIDERAZGO NO SE ENSEÑA, SE APRENDE

 La mente de un alumno es como un vaso que viene a las clases medio lleno de preocupaciones, tensiones y problemas. Si el instruc­tor empieza a vaciarle la jarra de agua de sus conocimientos, llegará un momento en que el agua colmará el vaso de su mente. Si el profe­sor continúa sin dejar que el alumno digiera o tome el agua que ha vaciado, ei agua simplemente se rebalsará y el alumno sólo asimilará muy poco de los conocimientos en ella contenidos. Si el profesor si­gue hablando sin hacer que el alumno utilice la información ésta no será retenida.

La enseñanza tradicional de liderazgo es de estilo bancario. El profesor deposita la información teórica en la mente del alumno. Pero el liderazgo es de estilo bancario. El profesor deposita la información teórica en la mente del alumno. Pero el liderazgo no se enseña así, porque es una competencia que tiene un componente de conocimientos, habilidades y actitudes. Sólo los conocimientos del liderazgo se pueden enseñar de una forma teórica, pero las habilidades y actitudes necesarias para la formación de líderes requieren otro tipo de metodologías. Si su hijo quiere aprender a nadar, ¿usted lo mandaría a una academia donde le enseñen la teoría del nado con diapositivas de los diferentes movimientos y después lo prueben en altamar? Obviamente, no. La única forma de aprender una habilidad es practicán dola, y eso mismo es lo que precisa el liderazgo.

Cuentan que un gerente siguió un curso teórico de liderazgo don­ de «aprendió» la importancia de ser participativo. Terminado el curso, reunió a sus subordinados y les dijo: «¡Quiero que a partir de ahora sean participativos! ¿Me han entendido bien? ¡No quiero escuchar ninguna excusa! ¡Desde ahora, todos son jefes participativos con su personal!»

Si se quiere formar líderes en la empresa, se debe dejar la ense­ ñanza tradicional del liderazgo y concentrarse en que las personas ¡o aprendan viviéndolo. Además, se debe capacitar primero a los profeso­ res naturales de la empresa, los gerentes. Con su ejemplo, ellos serán los verdaderos formadores de los futuros líderes de la organización.


EQUILIBRIO - REACCION O CREACION

Un gerente trabajó muy duro con su equipo para ganar una licita­ción, pero su empresa quedó descalificada por la falta de un docu­ mento. El gerente, furioso, maltrató y gritó a su equipo, y humilló a ¡a persona que debió responsabilizarse. Al poco tiempo el gerente des­ cubrió que no hubo error en su equipo, sino más bien un problema en la licitación. Se arrepintió y se avergonzó.

Ante un estímulo externo (perder la licitación), el gerente se dejó llevar por sus instintos y miedos. Entró en un ciclo negativo y destruc­ tivo para él mismo y para ¡a organización. Reaccionó apresuradamen­ te creando un entorno de desconfianza poco motlvador.


En su libro Conversaciones con Dios, Neale Donald Walsch iden­ tifica dos alternativas para enfrentar situaciones: la creación o la reac­ción; palabras que significan cosas contrarias, pero que se escriben con las mismas letras. En la reacción no existe control sobre lo que hacemos. Perdemos el poder; no somos responsables por nuestros actos y buscamos un culpable. En la creación, en cambio, somos li­ bres de responder ante un estímulo, tenemos poder sobre nuestros actos y enfrentamos con creatividad y positivismo las circunstancias.

Cuentan que en un país lejano vivía un hombre que tenía un ca­ballo muy fino al que quería mucho. Un día el caballo fugó. Su vecino se acercó y le dijo: «Es una pena que se escapara el caballo». El hombre respondió: «No sé si es bueno o malo». Al día siguiente su caballo regresó junto con una yegua muy fina, Vino el vecino y le dijo: «Qué suerte tienes». El hombre respondió: «No sé si es bueno o malo». Días más tarde su hijo se rompió la pierna al tratar de domar a la yegua. El vecino corrió a auxiliarle y le dijo: «Qué desastre lo de tu hijo». El hom­ bre dijo: «No sé si es bueno o malo». Al poco tiempo el país entró en guerra, vino el vecino llorando y le dijo: «Mis hijos se fueron a la guerra, quizá no regresen nunca. Tienes suerte de que tu hijo siga mal de la pierna». El hombre respondió: «No sé si es bueno o malo».

Cuando nos enfrentemos a circunstancias en el trabajo tratemos de actuar como este hombre: con desapego. Las cosas no son bue­ nas ni malas; son nuestra percepción y voluntad las que finalmente definen dónde colocamos la C, en la reacción o creación de nuestro futuro.

 

EQUILIBRIO - EL HABITO DE GOLPEARSE LA CABEZA CONTRA LA PARED

 «Qué pensarían si encuentran en la calle a una persona golpeándose la cabeza contra una pared con mucha fuerza. Tiene la cabeza totalmente ensangrentada, pero lo sigue haciendo. Lo más probable es que piensen que está loco. ¿No hacemos nosotros lo mismo cuan­do tenemos un problema difícil de resolver. Con la PREOCUPACIÓN NO nos golpeamos la cabeza físicamente, pero sí mentalmente. A pesar de que ei problema nos angustia, nos llena de miedo y nos tortura, le seguimos dando vueltas.


Es cierto que la preocupación tiene el objetivo de cuidarnos como especie. Gracias a la preocupación nos hemos salvado de ser devo­ rados por bestias salvajes. La preocupación es una emoción que nos alerta de un posible peligro o dificultad. Cuando suena la alarma de nuestro auto corremos para ver qué sucede, y cuando constatamos que no pasó nada, la apagamos. No se nos ocurre manejar con la alarma encendida por toda la ciudad. Sin embargo, cuando suena la alarma mental de la preocupación y nos alerta sobre un problema, generalmente la dejamos prendida, lo que desgasta nuestras bate­ rías. Cuando vivimos preocupados no sólo se reduce nuestra capaci­ dad de pensamiento, sino que además dañamos nuestro cuerpo.

En un estudio hecho a 75 pacientes de cáncer, los investigadores de la Universidad de California, LA, descubrieron que existía un vínculo directo entre el estado mental del paciente y el sistema inmunológico. Descubrieron que emociones negativas severas debili­tan el sistema inmunológico.

Si las preocupaciones y angustias nos hacen daño, entonces ¿por qué nos preocupamos? Quizá porque nos gusta tener la razón. Cuan­ do nos preocupamos filtramos lo bueno y nos concentramos en lo malo. Estamos pendientes de lo que puede suceder y nuestros pen­ samientos son negativos. Como la mente es muy poderosa y lo que se piensa generalmente se cumple, es más frecuente que confirme­ mos que lo que presagiábamos era correcto; es decir, que nos pase lo malo, este resultado va creando un hábito de preocupaciones4. La preocupación no permite que veamos objetivamente un problema. Cuando terminemos de preocuparnos veremos que cualquier circuns­ tancia se puede superar con esfuerzo y persistencia.


CREATIVIDAD - CAMBIAR O MORIR

 Los hábitos son como un resorte: si uno quiere cambiarlos, tiene que estirarlos fuertemente por un tiempo prolongado. De lo contrario, vuelven a su posición. Por ello, muchos esfuerzos de cambio empre­ sarial no dan resultados. Si el «resorte» no es estirado con el suficien­ te compromiso y por el tiempo necesario, las cosas vuelven a la normalidad.

En primer lugar, se debe desarrollar en las personas una actitud de toma de riesgos y de ruptura de esquemas, empezando por los directivos más altos en la organización. No podemos pedir a un ejecutivo que tome riesgos o que sea innovador cuando su jefe es un seguróla que se rige por la forma tradicional de  hacer las cosas.

Si tuviéramos que graficar la actitud que debemos tomar, podría­ mos decir que debemos ser como la langosta. La langosta nace en una pequeña caparazón que le sirve para sus primeros meses de vida, pero luego tiene que tomar el riesgo de salir de allí para adquirir una caparazón nueva que le permita seguir desarrollándose. Durante dos días se queda sin caparazón, vulnerable al ataque de otras especies o de las corrientes que la pueden aplastar contra las rocas. Nosotros también debemos aprender a tomar el riesgo de cambiar nuestra «ca­parazón» o esquemas, que muchas veces nos limitan y nos hacen perder oportunidades de crecimiento personal y empresarial.

El mura o competitivo de hoy exige personas flexibles, que tomen riesgos y que rompan esquemas. Estas personas serán las creadoras del caos en la industria, en vez de los «segundones» que reaccionan con desventaja ante el caos creado por sus competidores.


CREATIVIDAD - EL PRIMER PASO DEL LIDERAZGO

 A las pulgas saltarinas se las entrena colocándolas en una caja de vidrio. Cuando saltan se estrellan contra la tapa de la caja, pero poco a poco van regulando su salto hasta que aprenden a hacerlo a una altura donde ni siquiera la tocan. Al remover la caja, como las pulgas ya están entrenadas, siguen saltando a esa misma altura, aun­ que esta vez ya no tengan un límite real.

En la India, a los elefantes se los amarra desde pequeños a un árbol con una cadena para que no puedan escapar. Tratan de hacerlo, pero la cadena y el árbol son más fuertes que ellos. Cuando crecen a su tamaño y adquieren la fuerza de los adultos, basta con amarrar­los a un pequeño arbusto para que no se escapen. Con la fuerza que tiene, el elefante podría sacar el arbusto de raíz, pero no lo hace por­ que tiene grabado el esquema de que es imposible escapar. Lo mis­mo nos ocurre a los seres humanos una vez que aprendemos un es­quema. Por ejemplo, la forma en que hacemos nuestro trabajo o con­ducimos nuestra vida. Nos es muy difícil cambiar aun si las condicio­nes del mundo, el mercado y la competencia cambian.

Según Kouzes y Posner, el primer paso para ser un líder es rom­per lo establecido, cambiar e innovar la forma en que hacemos las cosas. La historia es testigo de cómo los verdaderos líderes rompie­ron esquemas. Gandhi consiguió la independencia de la India rom­piendo el esquema de la lucha con armas y la violencia: usó la paz como arma y cambió la forma de hacer revoluciones. Miguel Grau rompió el esquema de que al enemigo hay que maltratarlo y aniquilar­ lo: rescató del mar a los chilenos caídos en la guerra, y, de alguna manera, la dignificó. La Madre Teresa de Calcuta rompió lo estableci­do al atender y ayudar a personas de pobreza extrema en la India.

Cuenta Anthony de Mello que un hombre se sentó en el autobús al lado de una persona con apariencia desarreglada. Ai ver que le faltaba un zapato, le dijo: «Disculpe, ¿se ¡e ha perdido un zapato?». La persona respondió: «No, me he encontrado uno». Para ser innovadores tenemos que luchar con nuestra percepcion que nos obliga a mantenernos en lo ya conocido.


VISION - POR UN PUÑADO DE GARBANZOS

 Cuentan que en ia India los cazadores esconden botellas con garbanzos en la selva para atrapar monos. Los monos meten su mano en la botella para sacar los garbanzos, pero, al estar la mano llena y querer sacarla, no sale por la boca de la botella. Los monos pierden agilidad y velocidad para huir. Pueden soltar los garbanzos y sacar la mano de la botella para salvarse, pero no lo hacen. El mono, ensimis­mado con el deseo y la ambición de obtener los garbanzos, no ve que en poco tiempo será el menú de! cazador.

¿Cuántas veces en el mundo empresarial somos como esos mo­nos de la India? Tratamos de lograr nuestras metas a toda costa, aun­ que en el camino sacrifiquemos a nuestra familia, a nuestra pareja y, sobre iodo, nuestra salud. Lo peor es que basamos nuestra felicidad o miseria en e! logro de los objetivos. Tener metas es importante; el problema es cuando las metas nos tienen a nosotros, es decir, cuan­ do estamos apegados a ios resultados.

Anthony De Mello define el apego corno la creencia de que nuestra felicidad depende de personas o aspectos externos a nosotros'. Cuando estamos apegados tenemos muchas emociones negativas y miedo de rio conseguir los resultados porque, subconscientemente, consideramos que nuestra felicidad depende de eílos. Por ejemplo, cuando queremos ganar una licitación crucial para la empresa; cuando preparamos un informe para el directorio; cuando llevamos a cabo un evento y queremos que salga perfecto.


VISION - PACIENCIA Y PERSEVERANCIA CON EL AGUA CALIENTE

En la antigua Asia una mujer buscó a un sabio con el fin de que le hiciese una pócima para reconquistar al marido. Éste había regresado de la guerra después de meses y no quería saber nada con ella. El sabio le pidió que consiguiese un pelo de tigre salvaje. La mujer, deci­ dida a recuperar al marido, se dirigió al campo y ubicó un tigre. Diaria­ mente le llevaba un trozo de carne. A! comienzo el tigre no permitía que la mujer se le acercase, pero ella fue aproximándosele poco a poco. Un tiempo después la mujer pudo darle la carne y quedarse junto a él, hasta que un día, cuando el animal estaba durmiendo, le sacó el pelo que necesitaba y se fue donde el sabio. La mujer le pidió la pócima, pero el sabio le respondió sonriendo: «Mujer, ya no la necesitas. Si has logrado conquistar con amor y paciencia a un tigre feroz, igualmente podrás reconquistar a tu marido.

Hoy en día la paciencia es una cualidad olvidada. Los cambios y la tecnología nos acostumbran a esperar resultados inmediatos. Los juegos electrónicos nos condicionan a responder de ía misma forma. El control remoto del televisor y la variedad de canales nos dan la posibilidad de escoger y cambiar rápidamente. Internet nos da acceso inmediato a la información que queremos. La competencia y la globalización permiten que el servicio mejore en cualquier negocio, acostumbrándonos a esperar resultados inmediatos.

 

VISION - COMO LOGRAR PASION EN ACCION - CAMINO DEL LIDER

 El sueño de todo empresario es llegar a su empresa y encontrar a sus empleados comprometidos, trabajando con pasión y entusiasmo, tomando los proyectos como propios, sin horarios ni restricciones. Pero,


¿es posible tal paraíso?

Pruebe conversar en su empresa con una persona poco apasiona­ da que navega por la vida con el motor en cuarta a 30 kilómetros por hora. Pídale que le hable de sus hobbieso de lo que más le gusta hacer, y observe cómo le brillan ios ojos, le cambia la cara y le sale la pasión.

Todos tenemos algo que nos apasiona, muchas veces escondido, y que generalmente no tiene nada que ver con el trabajo. Hay personas a quienes el trabajo no les despierta ninguna pasión. Cumplen, pero rara vez hacen un esfuerzo adicional. Sin embargo, si les preguntas sobre su próximo viaje, les sale toda la pasión. Se transforman y despliegan pura energía. Estas personas pueden ser verdaderos lideres cuando se trata de organizar un viaje turístico.

Pero la pasión no siempre depende de situaciones ni de elemen­ tos externos a nosotros. La llevamos dentro y depende sóio de noso­ tros saber acceder a ella y canalizarla hacia nuestras metas en la vida. En lo que sigue, algunas sugerencias.

Conózcase a sí mismo

Vivimos una vida muy acelerada. Somos seres humanos, pero en realidad nos deberíamos llamar «haceres humanos». Nos pasamos la vida apurados haciendo cosas, sin tiempo para nosotros mismos, Te­ nemos que conocernos, explorar nuestro pasado e Identificar lo que nos apasionaba de niños. Entender nuestro presente, saber lo que realmente valoramos y por lo que estamos dispuestos a luchar con todas nuestras energías. Tomar conciencia de nuestras fortalezas y debilidades, y comprender a quiénes queremos servir o ayudar en esta vida.

Defina su visión

Sobre la base de nuestro conocimiento personal, trazarnos una visión que es una fotografía del futuro de lo que realmente valoramos y deseamos alcanzar en esta vida. En La quinta disciplina, Senge1men­ ciona que la visión es como una liga ubicada entre nuestras manos. Cuando levantamos una mano, la otra tiende a subir por la tensión de la liga. La mano que levantamos representa nuestra visión, y la otra nos representa a nosotros mismos. Si la visión es una fotografía poco inspiradora y muy fácil de alcanzar, entonces una mano subirá poco y no hará presión para que la otra suba. Si trazamos una visión demasia­ do ambiciosa, entonces estiraremos tanto la liga que se romperá y tampoco habrá presión para subir. La visión debe ser una imagen del futuro inspiradora pero alcanzable. Piense qué haría si le quedara poco tiempo de vida. ¿A qué le dedicaría su tiempo? ¿Qué le gustaría lo­grar? Piense qué le gustaría que esté escrito en su epitafio. Píense cómo le gustaría que lo recuerden las personas a quien usted más quiere y quienes más lo quieren. Imagínese que tiene 85 años de edad y está sentado cómodamente en un lugar de su casa recordan­do sus mayores logros en esta vida. ¿Qué ve?

Trate de alinear la visión de la empresa con su propia visión

Una vez que sepa lo que quiere y le apasiona, examine la visión de su empresa. Busque puntos de unión entre las dos, ios valores y objetivos comunes. Si donde trabaja no puede cumplir su visión, investigue las de otras áreas. Si eso no da resultado, sea creativo y proponga a la empresa nuevos productos o servicios que usted po­ dría impulsar, más alineados con su visión. Si nada da resultado, no se quede quieto: busque otra empresa u otras posibilidades donde usted pueda realizar apasionadamente sus sueños. Recuerde las pa­ labras de Harvey Mackay: «Encuentre algo que le fascine hacer y nunca tendrá que trabajar un día más en su vida».

Una empresa es como una embarcación en la que el personal hace las veces de motores. Hay algunos que funcionan bajo el agua e impulsan la nave. Otros están prendido y tiene todo el potencial pero, al no estar sumergidos, simplemente caldean el ambiente. Apoyemos a nuestra personal para que recupere su pasión y ayudémoslo a encontrar un lugar en la organización donde pueda lograr sus sueños. Necesitamos hacer funcionar todos los motores en el agua para lograr adelantar a la competencia.


AUTOESTIMA - PEQUEÑAS METAS GRANDES LOGROS

Cuentan que Winston Churchiil fue invitado a su colegio después de la Segunda Guerra Mundial para que contase el secreto de su éxi­to. El auditorio estaba totalmente lleno, y había una gran expectativa por su discurso. Al empezar, sacó una hoja y dijo: «Nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca te des por vencido». Hizo una pausa, guardó el papel y tomó asiento. Por unos segundos el auditorio, des­ concertado, se mantuvo en silencio, pero luego vino una tremenda ovación. Churchiil transmitió el verdadero secreto de su éxito: la perseverancia:

En nuestro medio la perseverancia no es una actitud muy popular. De niños nos acostumbraron a gratificaciones inmediatas: teníamos hambre y nos alimentaban al instante; hacíamos algo gracioso e inme­ diatamente nos daban muestras de cariño y atención. De adultos, cuan­ do emprendemos un proyecto, ios resultados ya no son inmediatos. Estamos mucho tiempo luchando contra obstáculos sin experimentar gratificaciones a corto plazo.


Dos ranas, una pequeña y otra gorda, cayeron en un porongo de leche. Trataron de escapar trepando las paredes, pero les resultó im­ posible, puesto que estaban grasosas. Empezaron a patalear para sobrevivir, pero la rana gorda quería parar porque no encontraba sali­ da. La rana pequeña, en cambio, pensaba que si había que morir tendría que ser pataleando. Dos horas después la rana gorda decidió parar, se ahogó y se fue al fondo. La pequeña seguía pataleando sin parar, dispuesta a morir pataleando. La leche estaba tremendamente movida por el pataleo, pero la rana seguía. Cuando ya no daba más y estaba a punto de morir, sintió debajo un bulto: era un pedazo de mantequilla que se había formado con el fuerte pataleo. Se apoyó en la mantequilla y saltó a su libertad'.

Cuando enfrentemos situaciones difíciles, confiemos que al final del camino, si trabajamos con perseverancia, generaremos la mante- quilla que nos ayudará a superar los obstáculos en la vida.


AUTOESTIMA - LA CULTURA DE LA EXCUSA

 Cuentan que un anciano ya no podía salir de cacería para alimen­ tar a su familia, razón por la cual le pide a su hijo que se encargue de ello. El hijo sale a cazar y regresa rápidamente con un conejo para la cena. Al día siguiente regresa sin haber cazado nada y se excusa diciendo que no hay animales. Al día siguiente tampoco trae nada y se excusa nuevamente. Intrigado, el anciano sale a verificar cómo cazaba su hijo, y lo encuentra sentado junto a un árbol. El anciano le pregunta qué hace allí. El hijo le responde: «Silencio, estoy esperan­ do que los conejos se estrellen contra el árbol. ¿Te acuerdas del pri­ mer conejo que traje a casa? Bueno, ese lo recogí cuando se estrelló contra el árbol. Sé paciente, padre, seguro que más tarde otro se es­trellará contra el árbol.

Cuántas veces, como en esta historia, nos quedamos esperando que los éxitos en la vida nos vengan de pura suerte o damos excusas para encubrir nuestra falta de responsabilidad y perseverancia.

«No tengo tiempo», «no tengo recursos», «no me dejan trabajar»,«no me siento bien», «es culpa de otro departamento», «es ei sistema que no funciona». ¿Reconoce estas excusas? La excusa es la distan­ cia más corta entre ia responsabilidad y la irresponsabilidad. Cuando damos una excusa no nos hacemos responsables y dejamos de per­ severar. Presuponemos que una circunstancia externa a nosotros es más poderosa y dopiina nuestro destino.