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EL SERVICIO - LA VERDADERA EVOLUCION

 Aparentemente, el siglo XIX avanza dejando a la humanidad en la cumbre de su evolución. Internet, supercomputadoras, redes inalámbricas, celulares, reconocimiento de voz y realidad virtual son algunas tecnologías en ebullición. El futuro de la tecnología es impredecible. EL MIT está desarrollando computadoras tan pequeñas que podrán ser parte de nuestro vestuario. Estamos cerca de tener una estación espacial, y es posible que pronto un hombre aterrice en Marte.

¿Es esto evolución?

La revista Le Monde Diplomatique publicó estadísticas impactantes sobre la desigualdad en el mundo:«... las tres personas más ricas del mundo poseen una fortuna superior al FBI de los 48 países más pobres»; «3 mil millones de seres humanos viven con menos de 2 dólares diarios», y «... con sólo tomar el 4 % de las 225 más grandes fortunas del mundo se lograría resolver los problemas de alimentación, agua potable, educación, y salud de todo el planeta». Paralela- mente, aparecen conflictos bélicos. Los motivos son varios: etnocentrismo, territorialidad, ideas políticas o simplemente el deseo de poder de los gobernantes.

En el mundo empresarial tratamos de sobrevivir a las guerras y miedos de la globalización. La revista The Economist captó la esencia de esta situación con la siguiente cita: «Cada mañana en el África una gacela despierta. Ella sabe que debe comer más rápido que el león más lento o morirá. Cada mañana en el África un león despierta. Él sabe que debe correr más rápido que la gacela más veloz o morirá de hambre. En el África, no importa si eres un león o una gacela. Cuando salga e! so!, más vale que te pongas a correr». La globalización ha aumentado la cantidad de leones. Estamos en una carrera para que no nos coman, o buscamos ganar fuerza para convertimos en leones. Es una carrera fría, que genera miedos y nos hace mirar sólo nuestro beneficio, Cuando se trata de sobrevivir, es difícil mirar más allá.

¿Se puede hablar de una gran evolución en un mundo de guerras y matanzas, en un mundo en el que una gran parte de la población muere de hambre? ¿En un mundo donde reinan el miedo y el egoísmo? ¿En un mundo en el que la mayoría sólo ve su beneficio personal?

En su libro The Seat of the Soul, Gary Zukav sostiene que la ver dadera evolución del hombre viene cuando desarrolla actividades por encima de sí mismo, cuando hace servicio desinteresado, deja de pensar sólo en sus beneficios y se preocupa por los demás. La evolución del hombre no radica en la tecnología, sino en su nivel de con- ciencia. Si por un momento todos los seres humanos se dedicaran a entregar amor en vez de pedir y reclamar, acabarían las guerras, des- igualdades, injusticias y miedos. La esencia del hombre es servir a sus pares, pero lo hemos olvidados. Según un estudio realizado en Tecumesh, Michigan, los hombres que no hacían servicio desinteresado .tenían 2,5 veces mayor probabilidad de morir que los que lo hacían. El servicio es una fuente de salud pero, sobre todo, es una fuente inagotable de paz y felicidad.

¿Cómo empezar a cambiar el mundo? Permítame responder con una historia que cuenta Anthony de Mello en su libro El Canto del Pájaro: Un hombre rezaba a Dios para que cambie el mundo. Como no pasaba nada, comenzó a pedir que por lo menos cambiara a las personas cercanas a él. Pero el tiempo pasó y no hubo cambios. Cerca de su muerte se dio cuenta del tiempo perdido, y pidió a Dios que le diera fuerzas para cambiar él. Finalmente, se dio cuenta de que la única forma de cambiar el mundo es cambiando uno mismo primero, y dando el ejemplo».


EL SERVICIO - ES RECOMENDABLE EJERCER UN LIDERAZGO SIN EGO

 Cuando asista a una reunión, haga el experimento de ser muy sociable; participe en diferentes grupos, pero no hable una palabra; sólo escuche. Probablemente oirá que un grupo juzga a una persona ausente diciendo algo como: «me parece bien que despidan a Pedro: era un flojo», o «¿has visto lo mal vestida que ha venido fulanlta?» Continuarán juzgando hasta que le toque su turno. Cuando le toque a usted y no juzgue, ocurrirá el fenómeno de arrepentimiento en masa. Seguro habrá alguien que diga, arrepentido: «Si, pero fulanito es buena gente».

¿Por qué tendemos a juzgar a las personas ausentes? Por el de- seo de nuestro ego de subir su sentimiento de valor y competencia personal. Al juzgar a otra persona la bajamos para, subconscientemente, ubicarnos nosotros mismos por encima de ella. Quienes tienen una baja autoestima normalmente poseen un ego fuerte, una personalidad inferior que quiere desesperadamente subir la autoestima de forma ficticia. Al juzgar a otras personas sentimos una sensación temporal de competencia o valoración.

Los líderes que tienen un ego fuerte causan muchos problemas interpersonales en la organización. Un líder que busca errores en Su personal para sentirse superior, competente y valorado, lo desmotiva, porque sólo ve los aspectos negativos. Un jefe que siempre tiene la razón obstaculiza el aporte de Ideas creativas de su personal. No permite que alguien lo contradiga, puesto que esto significa confirmar que no es capaz. Al líder perfeccionista, que exige que todo salga 100% perfecto, le basta un problema insignificante para maltratar a su personal y convertir todo en una catástrofe. No está mal buscar la excelencia, pero estos líderes creen que no tener el 100% perfecto significa sentirse totalmente Incompetentes. Finalmente está el líder protagonista, que no deja destacar a ningún subordinado: es tan inseguro, que su ego trata de aprovechar todas las oportunidades para mostrarse como el único capaz y exitoso ante la gerencia superior.

¿Reconocemos a alguno de ellos en nuestros trabajos? Seguramente sí, en terceras personas, pero no es nosotros mismos. Las manifestaciones del ego son comportamientos que afectan nuestras relaciones interpersonales sin que nos demos cuenta. Es fácil sacar pie- dras que están en un recipiente de agua, pero qué difícil es sacar ia sal disuelta. El ego está disuelto en nuestra personalidad, razón por la cual es difícil extraerlo. Lo peor de todo es que creemos que somos el ego, pero en realidad somos mucho más.

En su libro Songs of the Bird, Anthony de Mello cuenta la historia de un granjero que encuentra un huevo de águila y lo pone debajo de una gallina. Cuando nace el águila, ésta piensa que es una gallina. Aprende a picotear los granos de maíz, a volar a un metro de altura y a hacer todo lo que hacen las gallinas. Un día ve un águila volando. Impresionada, le pregunta a su mamá adoptiva: «¿Qué es eso?» La gallina responde: «Es un águila, la reina de las aves. Vuela por todo lo alto. Nosotros estamos limitados al piso, sólo somos gallinas». Cuenta la historia que el águila vivió y murió como gallina.

Como líderes tenemos que despertar y entender que somos más que egos. En el fondo somos seres bondadosos, humildes y con deseos de servir a nuestro personal y de ayudarlo a desarrollarse. Es nuestro reto deshacer las cadenas que nos esclavizan el ego.


EL SERVICIO - LIDERAZGO UNA FORMA DE SERVIR

 Este capítulo del Lao Tzu cuestiona los paradigmas tradicionales del líder fuerte que manda y dirige autoritariamente, y lo reemplaza por el líder orientado al servicio de sus subordinados. Es común en nuestro medio encontrar personas en posiciones gerenciales que «lideran» basándose en el poder formal que obtienen del puesto. Un poder que se basa en el miedo a las represalias es un liderazgo egoísta. En este caso líder busca, antes que nada, cumplir sus objetivos personales. Este tipo de liderazgo es de corto plazo; no motiva ni genera compromiso ni lealtad en los seguidores.

Lao Tzu propone un liderazgo servidor en el que el enfoque principal está en los seguidores. El líder deja de ser el centro, aleja su ego y piensa en las necesidades de crecimiento y desarrollo de su gente y la ayuda a lograr sus objetivos. Este liderazgo obtiene el poder del respeto, gratitud y admiración de los seguidores, lo que genera un verdadero compromiso a largo plazo.

Uno de los grandes culpables de que existan los líderes egoístas son las mismas empresas, como lo menciona Peter Block en su libro The Empower Manager'. Muchas conceden un conjunto de símbolos de status a medida que se asciende en la organización. Los jefes tienen oficina con sala de reuniones; los subgerentes poseen auto, parqueo asignado y son invitados anualmente a la casa del presiden- te corporativo. Estos símbolos incentivan a las personas a tomar el ascenso como «prioridad número uno», y a dejar de lado el objetivo primordial de la empresa: servir a sus clientes. Cuando el líder sólo quiere ascender, pone sus intereses por encima de los de sus subordinados y empieza la carrera egoísta.

Las instalaciones de la compañía Intel, empresa billonaria en Estados Unidos, me mostraron la oficina del presidente, Andy Groove. La oficina era un cubículo más entre otros. La persona que me guiaba, al ver mi cara de sorpresa, me dijo: «En Intel nadie tiene beneficios especiales. Ni el presidente tiene oficina privada. Tampoco parqueo asignado».

Otro tema que toca este capítulo del Tao Te Chin es la humildad del líder. Hoy en día, dada la velocidad de los cambios, necesitarnos mucha información para tomar decisiones. Cuando un líder es soberbio se preocupa más por alabarse y sobrarse que por escuchar a sus subordinados, con lo que pierde una fuente valiosa de retroalimentación y se aleja de su realidad. La soberbia nos hace sordos a ¡as señales del mercado y reduce nuestra capacidad de responder rápido.

Una historia ancestral de la filosofía sufí nos relata las consecuencias de la soberbia. Un botero que se dedicaba a cruzar personas al otro lado del río recibió a un intelectual como pasajero. Al poco tiempo de empezar la travesía el intelectual le pregunta al botero: «Oiga,

¿alguna vez ha estudiado gramática o fonética?» El botero respondió humildemente que no. El intelectual replicó con soberbia: «¡Qué pena! Usted ha perdido la mitad de su vida». El viaje siguió y una hora después el bote chocó contra una roca y empezó a hundirse. El botero Se preguntó al intelectual: «Oiga, ¿alguna vez ha estudiado natación?» El intelectual, desesperado, respondió que no. Entonces el botero replicó: «¡Qué pena!» En ese caso usted ha perdido toda su vida».

Tenemos que olvidar los viejos paradigmas soberbios y autoritarios de liderazgo y reemplazarlos por otros ai servicio del persona!. Tengamos coraje para dejar nuestro ego y liberar el humilde servidor que todos llevamos dentro.