Mostrando entradas con la etiqueta la personalidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la personalidad. Mostrar todas las entradas

EL SERVICIO - ES RECOMENDABLE EJERCER UN LIDERAZGO SIN EGO

 Cuando asista a una reunión, haga el experimento de ser muy sociable; participe en diferentes grupos, pero no hable una palabra; sólo escuche. Probablemente oirá que un grupo juzga a una persona ausente diciendo algo como: «me parece bien que despidan a Pedro: era un flojo», o «¿has visto lo mal vestida que ha venido fulanlta?» Continuarán juzgando hasta que le toque su turno. Cuando le toque a usted y no juzgue, ocurrirá el fenómeno de arrepentimiento en masa. Seguro habrá alguien que diga, arrepentido: «Si, pero fulanito es buena gente».

¿Por qué tendemos a juzgar a las personas ausentes? Por el de- seo de nuestro ego de subir su sentimiento de valor y competencia personal. Al juzgar a otra persona la bajamos para, subconscientemente, ubicarnos nosotros mismos por encima de ella. Quienes tienen una baja autoestima normalmente poseen un ego fuerte, una personalidad inferior que quiere desesperadamente subir la autoestima de forma ficticia. Al juzgar a otras personas sentimos una sensación temporal de competencia o valoración.

Los líderes que tienen un ego fuerte causan muchos problemas interpersonales en la organización. Un líder que busca errores en Su personal para sentirse superior, competente y valorado, lo desmotiva, porque sólo ve los aspectos negativos. Un jefe que siempre tiene la razón obstaculiza el aporte de Ideas creativas de su personal. No permite que alguien lo contradiga, puesto que esto significa confirmar que no es capaz. Al líder perfeccionista, que exige que todo salga 100% perfecto, le basta un problema insignificante para maltratar a su personal y convertir todo en una catástrofe. No está mal buscar la excelencia, pero estos líderes creen que no tener el 100% perfecto significa sentirse totalmente Incompetentes. Finalmente está el líder protagonista, que no deja destacar a ningún subordinado: es tan inseguro, que su ego trata de aprovechar todas las oportunidades para mostrarse como el único capaz y exitoso ante la gerencia superior.

¿Reconocemos a alguno de ellos en nuestros trabajos? Seguramente sí, en terceras personas, pero no es nosotros mismos. Las manifestaciones del ego son comportamientos que afectan nuestras relaciones interpersonales sin que nos demos cuenta. Es fácil sacar pie- dras que están en un recipiente de agua, pero qué difícil es sacar ia sal disuelta. El ego está disuelto en nuestra personalidad, razón por la cual es difícil extraerlo. Lo peor de todo es que creemos que somos el ego, pero en realidad somos mucho más.

En su libro Songs of the Bird, Anthony de Mello cuenta la historia de un granjero que encuentra un huevo de águila y lo pone debajo de una gallina. Cuando nace el águila, ésta piensa que es una gallina. Aprende a picotear los granos de maíz, a volar a un metro de altura y a hacer todo lo que hacen las gallinas. Un día ve un águila volando. Impresionada, le pregunta a su mamá adoptiva: «¿Qué es eso?» La gallina responde: «Es un águila, la reina de las aves. Vuela por todo lo alto. Nosotros estamos limitados al piso, sólo somos gallinas». Cuenta la historia que el águila vivió y murió como gallina.

Como líderes tenemos que despertar y entender que somos más que egos. En el fondo somos seres bondadosos, humildes y con deseos de servir a nuestro personal y de ayudarlo a desarrollarse. Es nuestro reto deshacer las cadenas que nos esclavizan el ego.