La mente de un alumno es como un vaso que viene a las clases medio lleno de preocupaciones, tensiones y problemas. Si el instructor empieza a vaciarle la jarra de agua de sus conocimientos, llegará un momento en que el agua colmará el vaso de su mente. Si el profesor continúa sin dejar que el alumno digiera o tome el agua que ha vaciado, ei agua simplemente se rebalsará y el alumno sólo asimilará muy poco de los conocimientos en ella contenidos. Si el profesor sigue hablando sin hacer que el alumno utilice la información ésta no será retenida.
La enseñanza tradicional de liderazgo es de estilo bancario. El profesor deposita la información teórica en la mente del alumno. Pero el liderazgo es de estilo bancario. El profesor deposita la información teórica en la mente del alumno. Pero el liderazgo no se enseña así, porque es una competencia que tiene un componente de conocimientos, habilidades y actitudes. Sólo los conocimientos del liderazgo se pueden enseñar de una forma teórica, pero las habilidades y actitudes necesarias para la formación de líderes requieren otro tipo de metodologías. Si su hijo quiere aprender a nadar, ¿usted lo mandaría a una academia donde le enseñen la teoría del nado con diapositivas de los diferentes movimientos y después lo prueben en altamar? Obviamente, no. La única forma de aprender una habilidad es practicán dola, y eso mismo es lo que precisa el liderazgo.
Si se quiere formar líderes en la empresa, se debe dejar la ense ñanza tradicional del liderazgo y concentrarse en que las personas ¡o aprendan viviéndolo. Además, se debe capacitar primero a los profeso res naturales de la empresa, los gerentes. Con su ejemplo, ellos serán los verdaderos formadores de los futuros líderes de la organización.





